El bullying (acoso escolar) es un fenómeno complejo que no nace en la escuela, sino que suele reflejar patrones aprendidos o carencias emocionales. La buena noticia es que el hogar es el primer y más poderoso frente de prevención.
1. El respeto empieza en casa
Los niños aprenden por imitación. Si en casa ven gritos, burlas hirientes o falta de tolerancia hacia las diferencias, normalizarán la violencia. Trata a tu pareja, a tus hijos y a los demás con el respeto que deseas que ellos repliquen.
2. Fomentar la Empatía
La empatía es el antídoto natural contra la crueldad. Ayuda a tus hijos a ponerse en los zapatos de los demás. Pregúntales: "¿Cómo crees que se sintió tu compañero cuando le pasó eso?". Validar sus propias emociones también les enseña a valorar las de los demás.
3. Comunicación abierta y sin juicios
Muchos niños no cuentan que son víctimas (o agresores) por miedo a la reacción de sus padres. Crea un clima de confianza. Si te cuentan algo, no minimices ("son cosas de niños") ni sobrerreacciones. Escucha, mantén la calma y busca soluciones juntos.
4. Fortalecer la Autoestima
Un niño seguro de sí mismo es menos propenso a ser víctima y tiene menos necesidad de agredir a otros para sentirse "poderoso". Valora sus logros, no solo académicos, sino personales. Enséñale a ser asertivo: a decir "NO" firmemente y buscar ayuda.
¿Necesitas ayuda?
Si sospechas que tu hijo está involucrado en una situación de acoso, ya sea como víctima o agresor, busca apoyo profesional. En Conversaciones Familiares ofrecemos terapias y acompañamiento para restablecer el bienestar emocional de tu familia.